Pasamos la noche en casa de sus padres, y en mitad de la noche tenía muchísimas ganas de orinar que no pude aguantar. Para llegar al baño tenía que bajar un tramo de escaleras, y para colmo, la habitación de mis suegros está justo al lado. Así que, claro, podían oír todo lo que pasaba en el baño de al lado. Me sentía muy incómoda orinando allí por la noche porque no puedo orinar en silencio. Tenía muchísimo miedo de que se despertaran...