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Sin censura
Full HD
lionscage
No era solo el viento que soplaba en la playa. Finalmente llegamos al paraíso: arena, sol, mar y nosotros. El agua nos refrescó, pero su tacto me puso caliente. Jugamos en las olas, compartimos besos salados, sus fuertes manos me sujetaron, su mirada me hizo temblar. "Por fin hemos llegado", susurró en mi oído, y yo estaba mojada, pero no por el mar. Apenas de vuelta en nuestra pequeña cala, lo supe: ahora quería probarlo. Detrás de nuestra tienda, escondida pero tan cerca de la carretera, me arrodillé. Su mano agarró mi cabello, su pene duro se deslizó entre mis labios. Profundo, caliente, exigente: me encantaba saborearlo, empujándolo más cerca del límite con cada embestida. Sus gemidos se hicieron más profundos, su agarre más fuerte. Entonces el momento: una oleada caliente que llenó mi garganta, más salada que el mar. Tragué con avidez, lo miré, sin aliento, cargada, cachonda. Sonreímos.
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