Imagina que estás tumbado justo a mi lado… tan cerca que puedes sentir mi respiración tranquila en tu piel. Tengo la mirada cerrada, el cuerpo relajado, pero este momento de paz es engañoso. Porque cuando abro los ojos, todo cambia. Entonces me giro lentamente hacia ti, acariciando tu piel con la punta de mis dedos, tomándome mi tiempo conscientemente. Ni un solo instante apresurado, ni una palabra de más… solo esta tensión entre nosotros, que se intensifica con cada segundo. Sabes perfectamente que no estoy simplemente tumbada; estoy disfrutando haciéndote esperar. Mi cabello cae sobre mi hombro, mis labios están de repente peligrosamente cerca de tu cuello, y mientras me acurruco contra ti, te das cuenta de cómo esta tranquila cercanía se está transformando en algo que no te dejará ir. Esta suave y dulce sensación de deseo… precisamente cuando menos te lo esperas. Y cuanto más me miras, más claro se vuelve: sin duda no soy tan inocente como parezco aquí…❣️